Compañeros y compañeras:

Un año más, con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, desde UGT reiteramos nuestra más rotunda repulsa y condena contra la atrocidad y el horror de la violencia contra las mujeres, y muy especialmente contra los asesinatos de éstas y sus hijos e hijas, a manos de sus parejas y exparejas, y que constituye la manifestación más brutal y repugnante de las formas de violencia contra las mujeres.

Según los datos del Observatorio Estatal contra la Violencia de Género, entre el 1 de enero de 2003 y el 23 de octubre de 2018, son ya 971 mujeres las que han sido asesinadas por violencia de género en España.

La Resolución de la Asamblea General 48/104 de 20 de 1993 de la ONU, define la violencia contra las mujeres como “todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga, o pueda tener como resultado, un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para las mujeres, inclusive la amenaza de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, tanto si se produce en la vida pública o privada”.

Las mujeres sufren violencia en cualquier estrato social, sea cual fuere su nivel económico, educativo y cultural y lo padecen tanto en el ámbito privado como en el público, y de muy diversas formas: violencia física, psicológica, sexual, y económica.

La Organización Mundial de la Salud denunció en 2017, que una de cada tres mujeres experimenta en su vida, abuso físico o sexual por parte de su pareja, o violencia sexual por parte otra persona.

Y según la ONU, el 35% de las mujeres del mundo han sufrido violencia física o sexual por parte de su compañero sentimental o violencia sexual por la de otra persona en algún momento de su vida, una cifra vertiginosa que estudios de distintos países cifran en un 70 % en el caso del maltrato o abuso de una pareja.

La violencia de género constituye un atentado de los derechos humanos y supone una continua vulneración de los derechos fundamentales más elementales como son el derecho a la vida, a la libertad, a la igualdad, a la dignidad de la persona, a su salud, a su seguridad, y a su dignidad, y pese a que, en España, como en muchos otros países del mundo, contamos con un ordenamiento jurídico que sanciona las conductas de violencia machista y trata de regular mecanismos de protección de las víctimas, lo cierto es que en la práctica, la realidad pone de manifiesto que estamos muy lejos de su erradicación y que pese a los esfuerzos realizados hasta ahora los avances no han sido suficientes. Por ello en UGT consideramos que deben adoptarse medidas y políticas más contundentes y ágiles contra esta lacra.

Desde UGT entendemos que no será posible acabar con la violencia contra las mujeres mientras no pongamos fin a la desigualdad y la discriminación a la que se ven sometidas en todos los ámbitos de la vida. Para ello es necesario contar con unas políticas adecuadas y efectivas, dotadas con los recursos económicos necesarios, que se dirijan a la vez que a la eliminación directa de los actos que comportan cualquier tipo de violencia de género en cualquier ámbito, pero también a combatir la discriminación de género en todas sus esferas, entre la que se encuentra la laboral, en la que gobiernos, sindicatos y patronales tenemos una especial responsabilidad.

Lograr la igualdad y la eliminación de la discriminación en el marco de las relaciones laborales también es esencial para poder avanzar en la erradicación de la violencia de género. Por una parte con-tribuiría directamente a la eliminación de las conductas violentas de género en el mundo laboral, y por otra, se convertiría en un instrumento crucial para poder garantizar la independencia económica de las mujeres y con ello la posibilidad de enfrentar y combatir las situaciones de violencia de género que sufren en el ámbito doméstico y otros ámbitos.

Por tanto, es necesaria la adopción de medidas destinadas a eliminar cualquier tipo de violencia de género en el trabajo y especialmente en relación con el acoso sexual y el acoso por razón de sexo, que suelen ser las formas de manifestación de la violencia machista por excelencia en el mundo laboral, así como a mejorar la protección de las víctimas de violencia de género en el lugar de trabajo, en relación a su seguridad, la protección social y los derechos laborales. Al mismo tiempo resulta imprescindible eliminar la desigualdad y la discriminación de género en el acceso al empleo, en el mantenimiento del mismo, en las retribuciones, en la conciliación entre la vida familiar y laboral, en la promoción y en el acceso a cualquier tipo de ocupación y a puestos de responsabilidad, etc.

La Justicia debería formarse y actualizarse para no situarse al margen de la sociedad y estar a la vanguardia en la defensa de los derechos fundamentales, y en concreto de los derechos de las mujeres. UGT alerta, de nuevo, de las consecuencias que tienen determinadas decisiones judiciales, y reclamamos un compromiso absoluto y una mayor coordinación de los poderes públicos, las administraciones y todos los sectores implicados, en la necesaria atención a las víctimas.

Reiteramos la necesidad de aplicar el Convenio de Estambul sobre prevención y lucha contra “todos” los tipos de violencia contra las mujeres, la puesta en marcha de las recomendaciones de organismos internacionales en esta materia y el apoyo del Gobierno español para la aprobación de un Convenio de la OIT sobre violencia y acoso en el mundo del trabajo.

Desde UGT enviamos un mensaje, alto y claro:

¡¡TOLERANCIA CERO CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO!!

Info UGT VIOLENCIA GENERO 2018: Empleos y salarios de calidad, claves para luchar contra la violencia machista

Manifiesto 25-N 2018 UGT y CCOO