El TSJ de Madrid se acaba de pronunciar sobre el derecho de la Administración a seguir bordeando la legalidad manteniendo a gestha (y su dirección adjunta ucesha) en la Mesa General de Negociación de la AEAT. Estas organizaciones incumplen el artículo 36.3 del EBEP que exige taxativamente tener más del 10% de representación tanto en el colectivo de funcionarios como en el de laborales.

La demanda se basa en la jurisprudencia existente, entre otros del Tribunal Supremo, que en sentencia del 18 de enero de 2018 indica expresamente que “La conclusión no puede ser otra que entender que el límite cuantitativo mínimo del 10% de los representantes según los resultados obtenidos en las elecciones a órganos de representación del personal debe superarse tanto en el ámbito del personal laboral, como en el ámbito del personal funcionario, para que determinada organización resulte legitimada para formar parte de las Mesas Generales de Negociación, de acuerdo con la regla contenida en el párrafo segundo del apartado 3º del artículo 36 del EBEP” (Sentencia: 51/2018 del TS).

La sentencia del TSJ de Madrid, que es susceptible de recurso de casación, desdice al propio Tribunal Supremo, justificándose en que “nuestro asunto no es tan simple, y desde luego, la cuestión no puede girar únicamente sobre la interpretación del art. 36.3 del EBEP: La Mesa cuestionada no es una Mesa General de Negociación de las previstas en ese artículo. Antes bien, se trata de una Mesa Delegada, y esa cuestión, no exenta de dificultades, exige un examen aparte”. El examen del TSJ es un despropósito jurídico en el que, tras múltiples circunloquios, acaba dando más relevancia a un Acuerdo sindical de 2008 que al propio EBEP, para poder justificar la presencia de estas organizaciones basándose en que lo contrario no sería oportuno (parece que en la justicia española se va abriendo paso esta extraña forma de actuar, “la oportunidad”, como ya sucedió en la sentencia del Supremo relativa a los gastos hipotecarios, en la que prevalecen los intereses de los poderosos por encima de lo que marca la legislación vigente) en base a datos de representatividad incorrectos, porque cualquier estudiante de primero de derecho laboral sabe que la representatividad se determina en función de los delegados sindicales obtenidos en las elecciones y no en función de los votos: los votos se transforman en delegados y los delegados otorgan representatividad.

Es destacable la poca seguridad con la que se ha dictado esta sentencia que ni siquiera ha condenado en costas a la parte demandante. CCOO y UGT no ha presentado esta demanda pero la apoyan, aunque como es habitual los corporativos mienten diciendo que es una demanda de los tres sindicatos. Es una demanda presentada por SIAT legítimamente, tal y como la ha entendido el Tribunal, que no ha impuesto costas. Entendemos que el TSJ no ha fallado a favor del demandante por la salvaguarda de un interés superior de la Administración.

Sorprendió en el juicio la pinza formada por los abogados de gestha/ucesha con el abogado del Estado que representaba a la Administración. En realidad el TSJ no retorció sus argumentos para dar la razón a gestha/ucesha, sino para dársela al abogado del Estado, que parecía el abogado defensor de los corporativos, defendiendo contra viento y marea  el sostenimiento a toda costa de estas organizaciones en la Mesa General de la AEAT. Los que manejan la AEAT desde los despachos están encantados con ellos: si todos pidiésemos imposibles (unos ser A1 y otros ser grupo B) no nos darían nada y ya sabemos cómo se repartiría el dinero que corresponde a todos los trabajadores de la AEAT. Además les dan muy poco trabajo porque como se encargan de difundir que trabajan poco (no consumen horas sindicales) y no asisten a las reuniones.

Esperamos que en el juicio relativo al PEIA 2018, por la demanda presentada por los corporativos en el mismo TSJ de Madrid, la actitud del abogado de la Administración sea otra, pero cualquiera sabe lo que interesa defender a la élite que maneja la AEAT desde algunos despachos. Que nadie descarte que esta élite quiera aprovechar la ocasión para maniobrar y tumbar el PEIA 2018 en un juzgado y así justificar un reparto más acorde con sus intereses tanto en 2018 como en el futuro: ¡Así se las ponían a Fernando VII!

Esta reclamación presentada desde el ámbito sindical no acarrea ningún perjuicio para los trabajadores, al contrario de las reclamaciones sentimentales de gestha/ucesha pendientes de juicio, que pueden suponer un peligro económico para los trabajadores de la AEAT.

La continuidad, por ahora, de estas organizaciones no cambia nada en la negociación colectiva de la AEAT por su irrelevancia: a la mayor parte de mesas NO ASISTEN NUNCA (Paneles, Acuerdo de Carrera, PEIA) y a las pocas reuniones que van, están más pendientes de la hora de salida que de defender los derechos de los trabajadores. ¡Ojalá tuviesen la misma disponibilidad horaria para asistir a las Mesas de Negociación que para pasearse por los platós de televisión desprestigiando el trabajo que hacemos en la AEAT! Hasta ahora les ha ido bien con sus prácticas de “sindicalismo SPAM” basado en el envío masivo de correos electrónicos dando a entender que asisten a reuniones a las que no van y que defienden lo que no dicen.

SIAT, CCOO y UGT, como mayoría sindical en la AEAT, seguirá defendiendo los derechos de todos los trabajadores en las Mesas de Negociación frente a quienes solo quieren estar en ellas para hacerse con documentación de uso interno que les pueda ser útil en otros ámbitos, para hacerse con bases de datos de trabajadores, o para boicotearlas y desprestigiarlas, justificando así que nuestros derechos se decidan desde otras instancias.

Este comunicado de SIAT, CCOO y UGT pretende enviar un mensaje  a todos los empleados de la Agencia Tributaria: aunque los gestores de este ente público pretendan debilitar la negociación colectiva sosteniendo a “los corporativistas”, la mayoría social que representamos no lo va a permitir. Seguiremos trabajando para lograr y garantizar mejoras laborales y retributivas de todos.

Texto completo de la nota conjunta SIAT, CCOO y UGT