En los últimos días hemos asistido a un aumento de la conflictividad laboral por la aplicación caótica de las notas de servicio, derrumbes de techos por falta de mantenimiento, nuevos brotes, trabajadores infectados, cierre de la Delegación de Córdoba por un falso positivo en COVID…

Desde los días previos a la declaración del estado de alarma, UGT constituida en grupo de trabajo permanente con SIAT y CCOO, trabajó consensuadamente con la Dirección de la Agencia para garantizar la salud de los trabajadores y mantener la prestación del servicio público tributario y aduanero. El desalojo ejemplar de los centros de trabajo el 16 de marzo y el posterior trabajo desde los domicilios particulares de más de 20.000 empleados públicos, solo ha sido posible gracias a su esfuerzo con el respaldo de la mayoría social y la dirección de la Agencia.

Gracias a esa unidad de acción, respaldada por una gran mayoría de trabajadores, y a la unidad de criterio en los objetivos a alcanzar, se aprobaron importantes acuerdos como el PIA 2020, Acción Social, se han tramitado paneles, se ha adaptado la campaña de renta a la realidad del confinamiento y se han cumplido los objetivos del PIA del primer semestre. La realidad ha vuelto a demostrar que solo desde la unidad y remando todos en la misma dirección es posible conseguir los objetivos marcados.

El éxito que representa esta forma de entender las relaciones laborales alcanzó su cumbre el día 19 de junio, cuando todos los sindicatos con representación en la Mesa General apoyaron las propuestas de la mayoría social (UGT, SIAT y CCOO) aprobando por UNANIMIDAD el plan de medidas para la Nueva Normalidad, que abría la puerta a la negociación del teletrabajo y el trabajo a distancia.

Parece que esta UNANIMIDAD SINDICAL no gustó a algunos dirigentes de la Agencia, que desde entonces no han parado de poner zancadillas al día a día de la organización. Primero fueron los 11 directores y directoras de Departamentos y Servicios que, al no entender la realidad de la Agencia, el 29 de junio publicaron 11 notas de servicio inconexas entre sí. Con su falta de conocimiento han puesto en riesgo la salud de los trabajadores sin dar respuesta a las necesidades organizativas reales de la Agencia. UGT denunció que esas Notas de Servicio habían nacido muertas y en muchos ámbitos las han ignorado.

La AEAT, que ha incumplido su obligación legal de proporcionar medios técnicos durante el estado de alarma, ha abusado de la buena fe de los trabajadores, que conocedores de la situación de excepcionalidad, han puesto sus propios medios al servicio de la empresa. Ante este gesto, la Dirección de la Agencia ha ordenado unilateralmente la devolución de los equipos informáticos obsoletos ofrecidos a quienes carecían de los mismos durante el estado de alarma. Esta falta de ética profesional pone en evidencia la estrechez de miras de su autor o autora, que debe pensar que ha cumplido con su objetivo particular devolviendo esos equipos a un almacén para posteriormente donarlos a alguna entidad “sin ánimo de lucro”. No parece ser consciente de que con su heroica decisión está negando los medios técnicos de trabajo a cientos de empleados públicos, obligándolos a trabajar presencialmente, poniendo en riesgo su salud y la de todos.

Finalmente, el 2 de julio el Departamento de RR.HH., entendemos que en un ataque de soberbia, modificaba unilateralmente el protocolo de actuación frente al COVID. Creían, despreciando a los trabajadores, que el éxito de los últimos meses lo habían conseguido ellos solos y piensan que podrán afrontar la pandemia sin contar con los trabajadores, ¡Qué osados!

En la última semana hemos podido comprobar el caos que reina en todo lo relativo a la organización del trabajo presencial y no presencial, así como en lo relativo a la activación del protocolo de prevención de riesgos para hacer frente a posibles casos de Coronavirus. Ha sido desolador observar la improvisación ante los rebrotes en los distintos ámbitos, y particularmente el espectáculo que se produjo en Córdoba ante un posible positivo. Ha tenido que ser la Subdelegación del Gobierno, previo aviso de la Delegación de la Junta de Andalucía, quien decretase el cierre de la Delegación de la AEAT. Queremos pensar, que esto no será la Nueva Normalidad en la AEAT y que las decisiones que afecten a la AEAT en materia de seguridad protección de la salud se sigan tomando desde la AEAT aplicando protocolos pactados en la negociación colectiva.

La unanimidad de la representación social acordó que las decisiones estratégicas durante la nueva normalidad debían salir del mando único que representa el Director General. Para nosotros ha sido una desilusión observar que de aquel mandato unánime de la representación social se despreciase delegando decisiones en gestores de distinto estatus, que lo único que han conseguido es demostrar que la representación social tiene los conceptos más claros que la propia dirección. No se trataba de conseguir mejoras retributivas, sino de garantizar la salud de los trabajadores y la estabilidad institucional de la AEAT. Todos sabemos el perfil que hay en cada territorio y ahora nos encontramos con problemas en Cataluña, Andalucía, Comunidad Valenciana, Castilla y León, Galicia… Claro que entendemos que en cada sitio se puede dar una solución diferente, pero desde un mando único y un criterio de responsabilidad.

Como organización sindical de clase, UGT está comprometida con la salud del conjunto de la sociedad. UGT es un sindicato que cuenta con cientos de profesionales especializados en prevención de riesgos, por eso exigimos que desde la AEAT actúe con criterios profesionales. ¡En una pandemia no se puede dejar la salud de los trabajadores en manos de gestores sin conocimientos técnicos en esta materia! Nuestros delegados de prevención siempre actúan a través de procedimientos acordados en la negociación colectiva. UGT no necesita presentar querellas simbólicas carentes de recorrido judicial o filtrar “informaciones” sesgadas a los medios de comunicación. Nuestro trabajo en prevención de riesgos es reconocido por los técnicos de prevención de la AEAT, por ello tenemos autoridad moral para exigir a la Dirección de la AEAT que cese el caos provocado por las actuaciones unilaterales y que no delegue sus responsabilidades en teóricos dirigentes, que no pasan de ser contables y técnicos supuestamente superiores (inspectores y otros A1).

Estamos en un momento crucial de país y existe una alarma social generalizada, que lo único que desata es la ansiedad que anida en todos. Por eso se producen las contestaciones airadas ante las decisiones poco reflexionadas de esos “técnicos superiores o contables” anteriormente citados que dirigen los Departamentos y Servicios. Se comprueba, que en lo suyo pueden conceptuarse a sí mismos como élite, pero cuando salen de su zona de confort, adentrándose en asuntos de recursos humanos y prevención de riesgos, hacen el más espantoso de los ridículos, poniendo en peligro la salud de los trabajadores y la consolidación del proyecto de empresa que todos defendemos. Baste como ejemplo algún dirigente que ha invocado artículos de la Ley General Tributaria para justificar decisiones de gestión de recursos humanos y prevención de riesgos.

La unidad de acción y el consenso con la Dirección de la Agencia es un arma estratégica en estos momentos que nadie puede poner en peligro ni infravalorar. Quien no entienda esto, no está capacitado para sentarse en el Consejo de Dirección de la administración de referencia de nuestro país. La UNANIMIDAD de la representación social sigue vigente, primero en el apoyo a las medidas de la nueva normalidad y ahora en el rechazo a las actuaciones unilaterales de la AEAT. Es la Dirección de la Agencia la que genera el caos con instrucciones contradictorias, generando desconfianza y desánimo entre los trabajadores. Ante el desaguisado provocado por los directores de Departamentos y Servicios, con sus consiguientes réplicas en cada territorio, es necesario retomar la unidad de acción entre la Dirección de la Agencia y la parte social con la finalidad de hacer frente a la pandemia y a los retos corporativos que tenemos por delante. UGT entiende como estratégica la unanimidad sindical y el consenso con la dirección de la Agencia. Si no rectifican el disparate, pueden llevar a la Agencia a la debacle.

UGT quiere hacer la siguiente reflexión: la AEAT no puede sentirse condicionada por ámbitos que no pueden cumplir sus objetivos con el único fin de silenciar sus lagunas, al contrario, la Agencia debe ser la locomotora que tire de la modernización de la función pública, aunque eso genere recelos y envidias.

La soberbia sin medida de los dirigentes de la AEAT les puede abocar a una soledad caótica porque fuera del consenso generado en la negociación colectiva y fuera de la Agencia hace mucho frío.