La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció el pasado 25/5/2019 el síndrome del burnout (trabajador quemado) dentro de su Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas de Salud Conexos   (CIE-11) entrando en vigor el 1 de enero de 2022.

En el CIE-11 establece el burnout como un síndrome producido como el resultado de un cuadro de estrés crónico en el lugar de trabajo que ha desembocado en una situación de agotamiento extremo.

Con la inclusión del burnout en el CIE-11 por fin se está reconociendo como una enfermedad de origen laboral que debería ser valorada debidamente por los servicios médicos contratados por la AEAT.

El síndrome se caracteriza por tres elementos:

  1. Sentimiento de agotamiento generalizado
  2. Sentimientos de negatividad o estrés directamente relacionados o motivados por el trabajo
  3. Como consecuencia de lo anterior, el trabajador no puede rendir de manera adecuada en su puesto de trabajo y siente que la calidad de su trabajo ha disminuido.

El síndrome del trabajador quemado se suele producir cuando el trabajador está expuesto durante tiempo al estrés y a la ansiedad o cuando siente que se valora poco el trabajo que desarrolla.

En muchas ocasiones, el trabajador que sufre el burnout está sometido un trato injusto en el trabajo y una carga de trabajo inmanejable, existiendo también falta de claridad sobre las tareas a realizar por los empleados y falta de apoyo de su jefe.

Los resultados obtenidos en la evaluación específica de riesgos psicosociales online realizada en la AEAT en el año 2017 a todos los trabajadores de la AEAT, establecían la existencia de diversos factores de riesgo que afectaban a los más de 10.000 trabajadores encuestados que pueden tener relación con el síndrome del trabajador quemado:      PS: participación supervisión 89%; DR: definición del rol 54%; ITC: interés trabajador/compensación 42% y CT: carga de trabajo 37%.

Existen diversas formas de prevenir el síndrome del trabajador quemado por parte del empleado que se deben de complementar con las medidas preventivas a adoptar por la AEAT propuestas por UGT reiteradamente.

Por otro lado, se hace necesario que los profesionales sanitarios del Servicio de Prevención ajeno con el que se ha concertado la Vigilancia de la Salud de los trabajadores, lleve a término una nueva evaluación específica de los riesgos psicosociales, así como un seguimiento de las bajas laborales y un estudio epidemiológico para detectar los casos de burnout que hay entre los trabajadores de la AEAT.